BODEGA "BARCO DEL CORNETA" LA SECA. VALLADOLID. 2020

En el pueblo de La Seca hay una amplia tradición de bodegas enterradas bajo muchos de los patios y viviendas de la localidad. Poder aprovechar la cueva existente era una de las prioridades del proyecto. Por ello se planteó una nueva nave de elaboración, en el mismo lugar de la anterior. El principal problema a resolver era integrar un gran volumen, como es una nave industrial, en un entorno urbano, en pleno centro histórico, que diese cabida a todas las labores a realizar en la bodega.

La maduración en barrica estaba claro que se iba a realizar en la bodega enterrada. Tan solo había que conectar la nave de elaboración con la cueva existente. Para ello se insertó un cubo de hormigón que desciende 5 m hasta alcanzar la boca de la cueva, alojando la escalera de acceso y el amplio montacargas necesario para el trasiego de barricas.

El interior de la nave es espacioso, ya que apenas hay compartimentaciones, a excepción de las necesarias: los aseos y el cuarto de instalaciones. El resto de funciones se cualifican con la cubierta, que se convierte en la protagonista del proyecto, ya que al ser una construcción interior, rodeada de tapias, no presenta fachadas.

Los faldones de la cubierta se fragmentan en varios planos inclinados de menor tamaño jugando con diferentes inclinaciones y pendientes con tres finalidades: una, funcional, de manera que defina y caracterice al interior las diferentes zonas de trabajo, pero sin compartimentar, permitiendo la entrada de luz natural donde se necesita y con la orientación requerida; dos, urbanística, de manera que integre volumétricamente el edificio en la trama de pequeños tejados, evitando un volumen rotundo que rompa la armonía del entorno urbano: y tres, simbólica, ya que el logotipo e imagen comercial de la bodega es un barco de papel, y esta forma es apreciable desde los viñedos circundantes y la carretera de acceso al pueblo, que al estar rehundido permite advertir el juego de cubiertas blancas de la bodega entre las del caserío, destacando como un objeto insertado pero a la vez integrándose en el conjunto.

Constructivamente se han utilizado materiales muy económicos, intentado aprovechar al máximo sus prestaciones. Para una bodega es importante que la temperatura interior no sufra grandes variaciones de temperatura. En la nave de elaboración se ha resuelto con cerramientos de bloques de termoarcilla, vistos al interior, que tan solo se pintan de blanco, dejando incluso que se vea la cerámica en determinadas zonas. Este material proporciona la suficiente inercia térmica necesaria para controlar las alteraciones térmicas interiores. Al exterior se recubre con aislamiento de poliuretano proyectado recubierto con una chapa minionda blanca, de manera que refleje el exceso de radiación solar. A su vez, la chapa minionda recuerda los surcos de las tierras aradas que rodean el municipio. El suelo de hormigón se recubre con resina continua, eligiéndose un color celeste en referencia a la etiqueta  del vino, donde el barco de papel flota en un ondulante mar azul.